24 de junio de 2009

La dama de la armadura oxidada

Cansada de callar volví a tener mi espacio..una vez más, esperando que no sea invadido nuevamente o al menos, que si eso sucede, quien lo lea sepa entender mis escritos y no condenarme por ello.

Pasó mucho tiempo, más de medio año de silencio, y descubrí que no es para mí, no me sirve...también me pude dar cuenta de que las cosas son más fáciles escribirlas en mi teclado, verlas en el monitor, en lugar de sentarme a hablar con alguien y discutir mis delirios entre mate y mate...Así, salí del castillo del silencio, como aquel caballero que leía en el cuento..

Creo que existe la posibilidad de que la única cosa que sé hacer bien es ser buena amiga, siempre fui de dar mucho por las personas que quiero...pero hay veces que me detengo a pensar si en algún momento vendrá mi turno, si después de consolar, aconsejar, escuchar al otro, me van a retrucar con un "vos cómo te sentís?, qué te pasa?estás realmente bien?"... y no es que me canse de eso, soy así, lo elegí de ese modo..pero ahora, en este momento...necesito dejar de escuchar, parar...pensar...descubrir qué es lo que me está pasando...


Mis amigos, mis conocidos, mis familiares...Todos insisten en que estoy rara...pero nadie me da una explicación, una pista o una descripción (al menos poco acertada) de lo que significa "estar rara"..y eso me complica más aún el panorama...

Se conformaran con decirme que estoy rara?, como cumpliendo con su rol de tenerme en cuenta?yo no sé, pero no-me-sirve...

Decime que estoy idiota, alterada, desganada, triste, cualquier opción me va a acercar más a la realidad...aunque es cierto que es bastante tonto buscar mis respuestas en los demás. Quizás sea yo la que tenga que ponerme a buscar dentro mío para entenderme de una buena vez.

Hace un tiempo, no mucho, aunque se siente una eternidad, algo me cambió, fue un cambio insignificante en ese momento, como prender y apagar la luz desde el interruptor, así de fácil, así de rápido...me decepcioné de mí, de las cosas que creía y, tal vez, de no haberme dado cuenta antes de algo que era tan obvio, que saltaba a la vista, hasta tenía carteles luminosos alrededor diciendome "Date cuenta nena!"...y pasó..

Así nomas...puff, se fue. lo extraño es que los cambios suponen un proceso de aceptación, un proceso de soltar, de dejar ir, y otro de maduración...pero yo no pasé ningún proceso...

Ninguno.

No lloré, no me causó gracia, no me puse mal, no me entristeció, ni me dio nostalgia...

Desde ese día no se me cae una lágrima, cosa rara en mí que soy bastante sensible a las cosas. Creo que la decepción me creo una coraza, tan impenetrable que ahora no sé como destruirla, me siento como "El caballero de la armadura oxidada", (aunque tengo más de oxidada que otra cosa) que tiene que ir en busca de alguien que le ayude a romper esa armadura que, simplemente, no quiere salir.

Ahora yo pregunto...cómo hace uno para darse cuenta de lo que le pasa, cómo se abre esa puerta que nos da las respuestas, en qué lugar del laberinto estoy y por dónde salgo...¿por dónde?

Mi armadura hace ruido, me la quiero sacar....pero cómo?